Ayuntamiento de Hellín y Universidad de Alicante firman un convenio de colaboración para explorar e investigar el poblado de Los Almadenes
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- Publicado: Viernes, 09 Julio 2021 08:55
Radio Hellín /M. G. El Ayuntamiento de Hellín, a través del alcalde, Ramón García, y la Universidad de Alicante, representada por la catedrática en Arqueología, Feliciano Salas, han firmado esta semana un convenio de colaboración con el fin de seguir investigando en el poblado de Los Almadenes.
En la sala de Prensa del Ayuntamiento el primer edil municipal celebró este acuerdo, con carácter anual, y con un importe de 7.500 euros, en el que también se incluirá ayuda, desde el punto de vista de la logística, ya que los alumnos participantes en las prácticas se alojarán en el Centro de Educación Especial Cruz de Mayo.
“La apuesta del Ayuntamiento por recuperar su patrimonio es importante”, aseguró el Alcalde, tras adelantar que este convenio se renovará el próximo año.
Además destacó otras ayudas que, en la búsqueda de este mismo objetivo, la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha ha destinado a Hellín: en concreto, 19.000 euros para el proyecto del Tolmo; 16.600, para la Torre de Isso, y más de 4.100 para invertir en el Arte Rupestre.
Las primeras excavaciones en Los Almadenes se realizaron entre 1993 y 1995. En esas campañas se descubrió el llamado Edificio 1: la primera de la veintena de construcciones que se observan en la superficie del asentamiento.
En el citado edificio se hallaron los rastros de un violento incendio que dejó rotos, pero in situ, todas las ánforas y vasos contenedores, con un buen estado de conservación, explicaba Feliciana Sala, que dirige a un equipo compuesto este año por los investigadores predoctorales, Pascual Perdiguero, José Luís Martínez y Patricia Rosell, y por un grupo de estudiantes de arqueología que harán sus prácticas en dos turnos de 15 días.
Incendio
El yacimiento se ubica en la cima de un alto del cañón de Los Almadenes, en la margen derecha del río Mundo, próximo a su unión con el Segura, y a una decena de kilómetros de distancia del importante camino que en época romana sería la vía Complutum–Carthago Nova.
Incendio
Un gran incendio forestal de la Sierra de Los Donceles, en 2012, eliminó la espesa cubierta vegetal de esparto de la zona y puso al descubierto un buen número de edificios no visibles hasta esa fecha. Los trabajos de investigación se retomaron en 2014 centrándose en actualizar la planimetría general que había brotado de las llamas y en normalizar la documentación de las intervenciones anteriores.
La primera sorpresa fue descubrir una fortificación perimetral. Al lienzo de tres metros de anchura del lado meridional, que siempre había estado visible, se sumaban ahora los tramos norte y este, de un metro de espesor. Se intuían, asimismo, dos accesos: una posible poterna en la parte norte y una puerta principal de tres metros en la este. Con un torreón macizo en el ángulo noroeste, la fortificación se mostraba así “compleja y planificada”, muy alejada de la idea inicial de una sencilla muralla en barrera.
Pero las llamas destaparon también el entramado urbano. Unas 15 construcciones más a lo largo de una calle que cruzaba el poblado de este a oeste, además de una gran plaza.
Al iniciar la excavación de la puerta principal de la muralla en 2016 volvieron a aparecer numerosas ánforas y vasos contenedores rotos en el pasillo de entrada. “Semejante acumulación de bienes carece de sentido en un entorno árido como este, nada apto para la agricultura y la ganadería”, explicaba Feliciana Sala, por tanto, la pregunta sigue siendo para qué usaban tantos recipientes.
Dado que lo único aprovechable en la zona era el azufre y el yacimiento se encuentra en el centro mismo del coto minero de Hellín, todo apunta a la explotación de esa materia prima costosa y apreciada, como el azufre. Ello implicaría la existencia en el siglo VI a.C. de un sistema productivo de obtención del producto y su salida comercial hacia la costa mediterránea.
Azufre
El hallazgo definitivo fueron los restos microscópicos de azufre en la superficie de fricción de un pequeño machacador de cuarcita y que confirman los análisis en el Departamento de Química Inorgánica de la Universidad de Alicante. Además, como primicia, la catedrática de arqueología de la UA apuntó que los últimos estudios realizados en colaboración con la Universidad de Jaén- que analizan los restos orgánicos de las cerámicas recuperadas- apuntan a que muchos de estos recipientes contenían cera de abeja, material necesario para la producción de ungüentos que, junto con el azufre, pudieron tener funciones antisépticas.
Esta campaña, tras documentar la puerta oriental en las pasadas, los trabajos se concentrarán en la esquina nororiental del yacimiento, donde se intuye un edificio de grandes dimensiones, que, en palabras de la directora del proyecto, podría tener una función defensiva o de almacenaje.
Estas semanas de trabajo ayudarán a su interpretación y a conseguir nuevos datos para responder a todas las preguntas históricas que plantea este singular yacimiento, que se podrá conocer en una jornada de puertas abiertas prevista para el 24 de julio.