Ignacio Bosque reivindica su condición de issero el día en que la Biblioteca de la pedanía se rebautiza en honor del académico
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- Publicado: Jueves, 19 Julio 2018 09:39
Ignacio Bosque reivindicó esta semana la importancia de las bibliotecas públicas para la formación y educación de las personas y, sobre todo entre los más jóvenes, al tiempo que alardeó y se mostró “muy orgulloso de su condición” de hellinero, pero ante todo, de issero.
Y es que, el integrante de la Real Academia de la Lengua declaró este miércoles, en el Salón de Plenos del Ayuntamiento, en presencia de las decenas de personas que se dieron cita para asistir a este reconocimiento de la Corporación Municipal, liderado por el Gobierno, y el alcalde, Ramón García, y la concejala de Cultura, Fabiola Jiménez, que en la pedanía vivió todos los veranos de su infancia, antes de marcharse para emprender la que luego ha sido una brillante trayectoria académica, en forma de publicación de numerosos libros, artículos y 40 años como profesor universitario.
Tras reconocer los premios que la Biblioteca ha recibido en este tiempo, como en el 2016, al mejor recurso digital, en Castila-La Mancha, precisamente destacó que la Región se halla por encima de la media nacional en cuanto al número de visitantes y de préstamos, tras asegurar que el aula “es un buen sito para pasar la vida. Porque la educación no es un adorno, ni un lujo o complemento. Sino la clave del futuro de cualquier país”.
Biblioteca, como complemento perfecto de la escuela
Más adelante también aseveró que las bibliotecas públicas son “el mejor complemento de la escuela”, y reconoció la irrupción imparable de Internet y las redes sociales, en comparación a su época de estudiante y primeros años como profesor, aunque en desacuerdo con los que opinan que este nuevo mundo de las tecnologías acabará con las referidas bibliotecas.
Para Bosque es evidente que la relación con los libros ha cambiado, “ya que la gratuidad e inmediatez se dan ya como supuestos”, tras reconocer que “aun no hemos dado con la fórmula que permita acceder a la cultura a precios moderados y conseguir que las editoriales subsistan como empresas.
En este sentido, compartió con el público que le escuchó con suma atención, el extracto de una entrevista reciente, en la que su protagonista, preguntado en qué libro le gustaría convertirse, respondió que “en cualquiera que esté siempre en una biblioteca y lo pida mucha gente. Porque así llegaré a mucha gente. Y de manera gratuita”, tras añadir que “lo más importante no es que existan muchos libros que pidan mucha gente. Sino mucha gente que solicite, de vez en cuando, algún libro”.
A modo de conclusión, y antes de desplazarse hasta la Biblioteca de Isso para descubrir la placa que lleva su nombre, deseó que, en el futuro, los jóvenes sean capaces de deleitarse con el placer de la lectura alejados de la obligación de tener que hacerlo: “los bibliotecarios, opinó, tienen, entre una de sus misiones, intentar hacer compatibles las obligaciones con las aficiones”.